¡Moncofa sí que mola!

Cuando vives fines de semana perfectos y crees que no se pueden mejorar, de repente llega el siguiente y vuelves a sentirte como en una nube de colores. Mi aventura por la Comunitat Valenciana comienza el miércoles por la mañana. Poco más de 300 km en coche por la C-12 y la AP-7 y allí aparece Moncofa, frente al mar Mediterráneo. Primero hay que pasar por la parte del pueblo “invernal”, donde todo el mundo tiene su domicilio habitual, para después llegar a El Grau de Moncofa, con la residencia de verano de la misma gente que en invierno vive un kilómetro atrás. ¡Yo también quiero una!

La playa de Moncofa, al contrario que la mayoría de playas, es de piedras en lugar de arena.
La playa de Moncofa, al contrario que la mayoría de playas, es de piedras en lugar de arena.

El abrazo que nos dimos Cris y yo después de más de dos meses sin vernos fue uno de los más cálidos que recuerdo. Hacía días que rondaba la idea de visitar esas tierras, pero no fue hasta el momento de vernos cuando nos dimos cuenta de que lo habíamos conseguido. A partir de ahí fue hablar y hablar. Muchas cosas que contar y poco rato antes de la hora de comer. Y hablando de comida… ¡qué rico estaba todo! Cuatro de los cinco días que estuve allí comimos en casa de sus padres, Vicent y Vicentica. Paella, boquerones, pescado en vinagreta, tartas varias, melones de la tierra y yo qué sé cuántas cosas más. Por la tarde playa, también con Álex, marido de Cris. La playa de Moncofa es de piedras, pero aunque son un poco molestas para entrar y salir del agua, van bien para la circulación y no acabas lleno de arena.

El jueves tocaba visitar Valencia y la Albufera. La capital ya la había visitado años atrás, muy bonita toda incluidos los fastuosos edificios de la Ciutat de les Arts i les Ciències. El Parc Natural de l’Albufera es algo que un visitante de la región está obligado a ver. Es tan grande que te confundes pensando que estás mirando hacia el mar, que está en el lado opuesto. Comimos en El Sequer de Tonica, en el pequeño pueblo de El Palmar. Allí probé por primera vez las anguilas, y me arrepiento de no haberlo hecho antes porque el plato estaba delicioso. Si vais por la zona, os recomiendo que probéis el all i pebre. Después de comprar arroz de la zona (dicen que el mejor) y dar una vuelta para deleitarnos con las vistas volvimos a Moncofa.

fotomoncofa1
Deliciosas clóchines (mejillones) del restaurante El Sequer de Tonica, en la Albufera de Valencia. Abajo-derecha, las barcas con las que te pueden pasear por la albufera. Arriba-izquierda, frente al ayuntamiento de Valencia.

Al levantarnos el día siguiente llegó el turno de La Vilavella, un pueblo pequeño pero adorable, al pie de la montaña, con unos miradores desde los que puedes ver todo el valle y el mar al fondo. Precisamente allí recibí una llamada de la que seguramente hablaré en mi próximo artículo, pero todo a su tiempo. Por la noche tocaba fiesta en La Vall d’Uixó. Me recordó a las fiestas de Fraga ya que la mayor fiesta nocturna está en las peñas. Gracias Yolanda, Víctor, Vicent y Lorena por hacer esta noche todavía más especial.

El sábado fuimos de nuevo a La Vall para visitar las Coves de Sant Josep. Se trata del río subterráneo navegable más largo de Europa. Parte en barca y parte andando recorrimos las grutas, una cueva natural con estalactitas y rocas de formas muy bonitas. Después de cenar fuimos a tomar un helado con casi toda la familia y a dar una vuelta por los chiringuitos artesanos. Había una zona con un pinchadiscos que ponía música bailable y nos paramos un rato. Creo que Hugo, el hijo de Yolanda y Víctor, es el niño de dos años y medio que mejor baila de todos. ¡Madre mía! Creo que nos sería imposible a todos seguirle el ritmo.

fotomoncofa2
Ermita de La Vilavella (izquierda) y las Coves de Sant Josep.

Mis vacaciones en Moncofa llegaban a su fin, pero no podían terminar de mejor forma. Paella valenciana donde mejor la cocinan: en casa de Vicentica. ¡La mejor que he probado nunca! Después de cargar el coche con los melones y todos los dulces que me dieron, llegó el momento de la despedida. Muchas gracias a todos por esta inolvidable experiencia, y permitidme decir una vez más… ¡Moncofa sí que mola!

Un comentario en “¡Moncofa sí que mola!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s